Abriéndole las puertas al AFTA

Durante la madrugada del 28 de julio en el Capitolio de los Estados Unidos, se logró una importante victoria para el avance del comercio libre.  La cámara de representantes aprobó la ratificación del tratado de libre comercio con América Central y la Republica Dominicana conocido por sus siglas en ingles como “CAFTA-DR”.  A pesar de que el proceso de ratificación en EEUU tardó mas de un año y 3 países centroamericanos aun no lo ratifican, la firma del presidente estadounidense el 2 de agosto puso en vigencia CAFTA-DR, lo que representa un importante y necesario paso para la aprobación de futuros tratados de libre comercio.

El principal beneficiario de este paso es el propuesto Tratado de Libre Comercio entre EEUU y los países Andinos conocido como “AFTA”.  Actualmente bajo negociación, el AFTA posee el potencial de ser aun más beneficioso para las economías involucradas que el CAFTA-DR. Dada la sensibilidad política que conlleva la aprobación de tratados de libre comercio, es importante recalcar los beneficios del AFTA para países miembros y a la vez mostrar que realmente la aprobación del AFTA seria la continuación de una relación mutuamente beneficiosa ya existente.

Colombia, Ecuador, Estados Unidos y Perú son los países que actualmente negocian los términos del AFTA.  Desde  1991, el comercio entre éstos países andinos (y Bolivia también) se ha llevado a cabo bajo términos preferenciales a través de la Ley Andean Trade Preferences Act.  Esta ley, renovada en 2002 bajo el nombre “Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act” o “ATPDEA” permite la entrada a EEUU de productos andinos sin aranceles.

En el 2002, el ATPDEA también fue expandido y actualmente cubre más de 5,600 productos.  El resultado de esta ley ha sido nada menos que una explosión de comercio internacional.  Como muestra la figura 1, en 1991, el volumen de comercio entre Colombia, Ecuador y Perú con Estados Unidos (calculado como la suma del valor de exportaciones e importaciones en dólares) llego a los $8,579 millones. El año pasado la cifra supero $23,516 millones, un incremento de 174%.

Este incremento en el volumen ha sido muy beneficioso para los países andinos.  Como muestra la figura 2, desde septiembre del 1998 han disfrutado de un balance comercial positivo con Estados Unidos cada mes, exportando millones de dólares en bienes por encima de lo que importan.  Desde el inicio de los términos preferenciales en 1991, los países andinos han generado una plusvalía comercial neta de $32,715 millones.

Durante los últimos 5 años, han habido ciertos bienes que se destacan por su éxito en el mercado estadounidense. Exportaciones de oro no monetario superaron los $430,000 millones, un incremento de 500%.  Productos lácteos y avícolas han incrementado 4,000%, llegando a casi $4,000 millones anuales. Las exportaciones de barcos han subido casi 2,800%  a $660 millones anuales mientras que exportaciones de motores y piezas de repuesto han llegado a los $2,800 millones, un incremento de 950%.  Como detalla la figura 3, las 20 categorías de las exportaciones principales, representan el 90% de todas las exportaciones a los Estados Unidos, que suma un total de $13,725 millones durante el 2004.

Estos sectores entre otros, han logrado generar cientos de miles de nuevos trabajos y mayor inversión para suministrar esta demanda.  La negociación exitosa y la ratificación del AFTA son de suma importancia para continuar con el rumbo de crecimiento económico. En el 2006, el ATPDEA expira y sin un nuevo tratado para tomar su lugar, muchos de estos sectores  entrarían en desventaja en comparación con  otros países que ya tendrán vigentes para entonces tratados de libre comercio con Estados Unidos.

El AFTA también es un tratado estratégico para los Estados Unidos.  Mas allá de los beneficios económicos particulares de éste, una meta clave que la administración del presidente actual desea llevar a cabo es la liberalización del comercio a nivel global. Los tratados bilaterales juegan un papel importante en esta estrategia.  Además el AFTA servirá para aumentar la integración política-económica al nivel regional y del hemisferio en las américas.

El crecimiento económico y los lazos comerciales estrechos entre los países forman una base sólida para fomentar la estabilidad política, las relaciones amistosas y la lucha feroz contra el terrorismo y el narcotráfico. Estos argumentos fueron claves para la aprobación del CAFTA-DR y son aún más para el AFTA.  Como muestra la figura 4, los países miembros del AFTA representan una gran oportunidad para llevar a cabo estas metas.
Comparado con los países miembros del CAFTA-DR, Colombia, Ecuador y Perú cuentan con una fuerza laboral de 137% más grande y un PIB de 124% mayor. Además, cuentan con un crecimiento económico ponderado de 4.1% anual, 53% por encima del crecimiento anual de las economías del CAFTA-DR.

Para llevar a cabo la negociación y ratificación del AFTA, será necesario recalcar a todos los grupos interesados la relación comercial exitosa ya existente entre los países miembros y los beneficios estratégicos que seguramente se manifestarán.