DEUDA EXTERNA: ¿COMO SANEARLA?

Aplicando el Ajuste Contable (antivirus), y corregir el Virus Financiero que desde los años setenta fermenta el endeudamiento interno y externo latinoamericano.

En mi artículo anterior sustento como se creo la deuda externa en nuestros países latinoamericanos e identifico claramente al “virus” contable financiero que inocularon en los países deudores a través de los préstamos efectuados por los organismos financieros internacionales a partir de los años setenta e identifico claramente al organismo causante de ello, el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El FMI impuso una doctrina financiera al prestatario que resultó errada: colocando dinero del mercado financiero internacional a disposición de los países deudores y quien tome de él, se condicionaba a usarlos con los objetivos fijados por la Institución. El FMI con esta nueva modalidad de otorgar préstamos condicionados en la región, fue quien inoculó el “virus” (contable financiero) y este germen que llegó al país prestatario (impregnado en su “dólar bill”), infecto los Estados Financieros del sector empresarial, desbarató sus finanzas y con ello quebró  la estabilidad económica que gozaba el país prestatario antes de llegar estos préstamos condicionados y en consecuencia, arruinó su aspecto socio-político del país prestatario, dejando a la región como que la hubiera asolado una guerra bélica: en completa desolación.

Este fantasmal germen que se movió invisiblemente y que secuencialmente arruinó las actividades contables, financieras, económicas, sociales y políticas en nuestra región, le truncó a sus ciudadanos el derecho universal de vivir con dignidad, al quebrarles finalmente su unidad familiar para luego sumir a millones de ellos en la pobreza, enterrando antes de tiempo a niños y ancianos y por ello lo bauticé con el nombre que se merece: Desolación.

Pero ¿Quién fue la persona que inoculó el “virus” financiero?

Mi Tesis denominada “Teoría del Cero: Corrección Financiera del Milenio” está de Aniversario, cumple 10 años de creada y aunque su mérito eventualmente radicaría en haber identificado al organismo (FMI) que inoculó el “virus” e identificar además los daños que causó éste a través de “Desolación”, no tenía identificado el nombre de la persona que ordenó inocularla. Entonces cabe la pregunta ¿Quién fue la persona que ordenó inocular el “virus contable-financiero” a partir de los años setenta, creando la deuda externa en Latino América?

Para sorpresa del autor, la respuesta llegó como una luz que iluminando el camino logró ubicar “la pieza” que faltaba en la Tesis para tener el rompecabezas completo. Lastima que esa misma luz, iluminaba como cirio en velatorio el dolido rostro de los deudos de la persona que resultó ser nada menos “la pieza” que faltaba en la tesis. Aquí la corta historia.

A los 93 años muere ex-Presidente del Banco Mundial

Preparaba este artículo para www.dineroycredito.com del analista financiero e inteligente editor Mike Peiru, cuando inesperadamente me entero de la muerte de un importante personaje de antaño, cuyo particular nombre  escuchaba en emisoras limeñas en mis épocas de estudiante. El apellido era: McNamara, palabra de sonido fuerte a mis oídos y confieso que sentía cierto temor cuando propalaban noticias sobre a él: persona muy importante y la última palabra en decisiones mundiales.

La noticia online provenía de www.argenpress.info y era escrita por el señor Eric Toussaint y Damien Millet. El señor Toussaint de origen Belga y conocido difusor del daño que acarrea al mundo la Deuda Externa con datos estadísticos y todo, dice En  1968 McNamara es nombrado Presidente del Banco Mundial y da un acelerón a la deuda, al utilizarla como una verdadera arma geopolítica. De 1968 a 1973, el Banco Mundial concertó más préstamos que durante todo el período 1945-1968. Se incitaba a los países del Sur a pedir préstamos masivamente, para financiar la modernización de su aparato de exportación y para vincularlos más estrechamente al mercado mundial. De hecho McNamara empuja a los países del Sur a someterse a las condiciones asociadas a estos préstamos a aceptar infraestructuras inútiles, presupuestos sociales insuficientes, a construir grandes presas ruinosas en un medio ambiente saqueado, a deudas colosales.

Prosigue el señor Toussaint “el cebo utilizado: liquidez puesta a disposición de gobiernos locales sin ningún mecanismo de lucha contra la corrupción y la malversación de fondos públicos. A cambio de estas liquidez, los gobiernos aceptan la mayor parte de las recomendaciones del Banco Mundial.”

¡Oh! sorpresa la que me llevé al leer la noticia, el señor McNamara había sido Presidente del Banco mundial (1968-1981) fecha en que precisamente se origina el “virus” que detecta mi tesis sobre la Deuda Externa en Latinoamérica. Como autor previamente había identificado al FMI como organismo que había inoculado el “virus” (contable-financiero) a través de los créditos otorgados a los países de nuestra Región, pero sinceramente ignoraba el nombre de la persona que lo había ordenado y ¡zas! aparece la noticia dando a conocer la muerte del señor Robert Strange McNamara (1916-2009), quien además había sido Secretario de Defensa Norteamericano (1961-1968).

Robert McNamara:

¡Autor de los préstamos condicionados como arma geopolítica!

¿Inventó la geofinanzas al crear la Deuda Externa en la región?

Las noticias leídas sobre el señor McNamara, más la información adicional y que  personalmente hice de la vida profesional de él, así lo evidencian. El es responsable de ordenar prestar el dinero de sus inversionistas a sus futuros prestatarios condicionando los mismos y que al final resultó  ser la madre del cordero, esto es, ser la razón real de la creación de la Deuda Externa en la región. El genio de la geopolítica señor Robert McNamara, a partir de esa ordenanza creo la geofinanzas en el mundo, ahora globalizado.

La geofinanzas alteró el orden lógico de las actividades empresariales existentes antes de los años setenta. Por aquel entonces se tenía en primer lugar a la actividad Industrial, luego la actividad Comercial y por último las actividades relacionadas a los Servicios (incluido el sistema bancario, financiero y tributario). En ese entonces el dinero (a través del sistema bancario y financiero) se consideraba un “medio” para lograr un “fin” dentro de las actividades  empresariales.

Pero a partir de los años setenta ocurren grandes cambios en el orden lógico de las actividades empresariales, pues la actividad de servicios (de última) pasó a ser la primera actividad empresarial relegando tanto a la actividad Industrial y Comercial. Esto es, el dinero que antes de los setenta se consideraba un “medio” para lograr fines, lo convirtieron en un “fin” para lograr otro “fin” y que con el transcurrir del tiempo conllevaron contablemente a fermentar los obligaciones por pagar del sector empresarial y ahora sus ejecutivos no saben que hacer por balancear su Flujo de Caja, cuya liquidez sin contemplación alguna es absorbido por el sistema bancario y tributario en sus respectivos países.

Después de los años setenta señor McNamara, el sector empresarial quiebra por deudas financieras y tributarias mas no por su incapacidad de hacer empresa, pues allí esta su plana ejecutiva de primera, su mano de obra calificada, sus activos y todo lo que una empresa en marcha necesita para salir adelante y lograr sus objetivos. Solo que ahora los empresarios son dependientes del sistema financiero y tributario, además de los problemas especulativos y los acosos de terror que lo afectan y lo debilitan.

Y no existe texto alguno en el mundo que tenga la fórmula para resolverlo, sin embargo  ante de los años setenta no existía problemas financieros ni tributarios ni este tipo de acosos, mas bien se leían hermosos libros cuyos autores enseñaban la mejor forma de lograr la eficiencia empresarial, logrados con conocimiento, perseverancia y mucha ética profesional, en donde ellos mismos eran ejemplo.

La crisis financiera en Latinoamérica a partir de los años setenta fue su tubo de ensayo señor McNamara, la misma que salió desolando a la región. Aunque en la actualidad lo es la crisis financiera mundial, sin embargo de esta última crisis ofrezco analizarlo en otro momento.

Desolación: ¿Hijo póstumo de Robert McNamara?

Usted señor McNamara fue tan listo como inteligente y como profesional llegó bastante lejos cumpliendo fielmente las enseñanzas que los profesionales recibimos en la Universidad de acuerdo a nuestra especialidad: Cuando trabajamos para un organismo internacional, compañía transnacional, para nuestro gobierno o en una pequeña empresa, nuestro objetivo es hacerla crecer y cumplir con las metas fijadas por nuestra institución, compañía o gobierno. Pero no está en nuestras manos la manera como manejan nuestros jefes nuestros logros, que lindan con la bondad ó la malicia.

Por ello Señor McNamara no hay odio ni rencor y mas bien me he hecho un propósito de tenerlo presente en mis oraciones, pero me siento moralmente obligado de hacerle saber póstumamente que el suscrito tiene detectado un “virus” en el sistema financiero internacional a partir de los setenta y que al observar lo destructivo y perverso que era lo bauticé con el nombre de “Desolación”. Lo malo Señor McNamara es que éste “virus” todavía sigue cohabitando entre nosotros y sigue retozando como alma en pena en los quehaceres cotidianos de nuestros hogares latinoamericanos: nadie lo ve pero todos los sentimos. Y no quería perder esta oportunidad para poner en su conocimiento que “Desolación” resultó ser producto de su obra implantada cuando fue Presidente del Banco Mundial y condicionó los prestamos financieros a los prestatarios y esto lo supimos después de su muerte, en otras palabras señor McNamara : “Desolación” es su hijo póstumo.

Un aporte a favor de la humanidad.

El legar como autor y a favor de la humanidad mi tesis sobre la deuda externa que descubre un “virus” y propone una fórmula contable a manera de “antivirus” a fin de sanear en beneficio de las partes (acreedor y deudor) y que finalmente recaerá en beneficio de cada uno de los habitantes de la región latinoamericana, lo hago porque comprendo que los padres de familia latinoamericanos ya han sufrido bastante y sus hijos padecido angustias que le han hecho perder la fresca sonrisa en sus labios, por tanto ya no hay mas tiempo que perder.

Una vez más pongo mi granito de arena y propongo un mecanismo contable-financiero (antivirus) a fin de corregir la deuda externa en nuestra región. La misma que ha sido publicada en la Revista del Colegio de Contadores de Lima en el mes de Mayo del 2003 y en el Boletín Electrónico de la Asociación Interamericana de Contabilidad-AIC con sede en Miami el 15 al 30 de Noviembre del 2005 y que a pesar del tiempo transcurrido, el  contenido y datos estadísticos tienen plena vigencia. Aquí el artículo ofrecido.

DEUDA EXTERNA:

PROPUESTA CONTABLE-FINANCIERA

¡COMO MECANISMO DE SOLUCION!

Martin Mayer en su libro Los Banqueros dice: “Los incrementos del tipo de interés son en sí mismos inflacionarios. El interés desempeña un papel destacado en el índice de precios al consumo, especialmente a través de los componentes de crédito a la vivienda y al consumo. Es un factor importante en los costes de obras públicas. Es causa de la retracción de política monetaria que tiene un efecto (negativo) sobre la productividad y la eficiencia”. Comparto la opinión del señor Mayer respecto a lo inflacionario que son los aumentos de los intereses sobre el dinero prestado; sin embargo, sí a estos intereses se le añade las altas penalidades por no pagar una deuda en el plazo previsto por el acreedor  muy común en nuestros países latinoamericanos a partir de los años setenta, los conceptos inflacionarios expuestos por el autor, se quedan cortos, muy pero muy cortos.

¿Virus en el Sistema Financiero Internacional?

Sistema financiero del país deudor: ¡Infectado por el “virus” !

Mi tesis “Teoría del Cero: Corrección Financiera del Milenio” entregada en los primeros días del presente siglo a cada uno de los Presidentes y Primeros Ministros de los países industrializados pertenecientes al Grupo de los 7, detecta dentro del sistema financiero internacional un “virus”, el mismo que estaría contagiando el sistema financiero interno en cada uno de los países prestatarios, en el preciso momento que el prestamista desembolsa su dinero al prestatario y estos al recibirlo, lo colocan dentro de su sistema financiero. El “virus” logra su máximo efecto infeccioso y multiplicador, cuando este dinero es colocado a través de la banca e instituciones financieras estatales o privadas del país prestatario, dentro de su sector empresarial. El “virus” se genera producto de los onerosos intereses y las futuras moras por no pagar en las fechas previstas que fija el sistema bancario interno del país prestatario por recomendación del Banco Central de Reserva del país deudor, quien a su vez fue exigido por el FMI como cláusula (préstamos condicionados) de lo contrario no desembolsaban su dinero. Precisamente estos onerosos intereses + las altas  penalidades por no pagar a tiempo, son los que originan la infección en las finanzas del país deudor (fermentan e inflan sus obligaciones empresariales y estatales) que finalmente resultan enfermando su economía (inflación/recesión).

Sistema tributario del país deudor, ¡Infectado por el “virus”!

Pero el “virus” no se detiene, pues paralelamente  sigue infectando al sector empresarial del país deudor a través de su sistema tributario interno, pues el sistema financiero internacional previo al desembolso de su dinero, exigió al país prestatario la aprobación legislativa de tasas tributarias lo suficientemente altas, que aseguren el retorno del capital invertido por sus inversionistas, permitiendo que el ente recaudador de impuestos del país prestatario, se despache con severas resoluciones que penalizan los pagos fuera del tiempo previstos por el ente recaudador de impuestos a sus contribuyentes, y que  gradualmente y a través del tiempo, estas reiteradas penalidades inflan cuantitativamente las obligaciones tributarias que provocan el incumplimiento de futuros compromisos de pago.

Virus inflacionario: ¿Causante de la quiebra contable de los Estados Financieros?

Este “virus” infla el Pasivo Corriente del sector empresarial del país deudor y por la contrapartida contable, sale afectando irreparablemente su Activo Corriente, originando la quiebra masiva de la mayoría de las diferentes actividades empresariales, sean estas del sector manufacturero, comercial o de servicios, correspondientes a actividades públicas, privadas o mixtas del país deudor.

Esta gravosa situación financiera que aparentemente no ha sido analizada por los especialistas, se refleja contablemente en los Estados Financieros del sector empresarial, en el informe de  situación financiera en el Balance General en el lado del Pasivo, de manera específica en las cuentas por Obligaciones Bancarias por pagar y en las Obligaciones Tributarias por Pagar.

Precisamente la contrapartida contable de estas onerosas Obligaciones tanto bancarias como tributarias en el sector empresarial, que al no pagarse en sus fechas previstas generan adicionales cargos financieros y tributarios por concepto de multas, castigos, moras, cargos por índices de inflación y otros cargos que sin tope alguno, se convierten en crónicos y cual células malignas contagian a los Estados Financieros empresariales.

Son estos adicionales cargos financieros que son transferidos contablemente (por efecto de la partida doble) cómo gastos del Ejercicio Económico logrando con ello infectar a su hermano siamés el Estado de Pérdidas y Ganancias directamente al corazón: la utilidad. Y por simple lógica, cuando hay menor cantidad de contribuyentes es menor la recaudación tributaria y a mayor déficit presupuestal de una nación es mayor la posibilidad del país prestatario de interrumpir sus compromisos con la Banca Financiera Internacional. El causante de ésta ilógica secuencia financiera, es precisamente el “virus” contable-financiero detectado. (Anexo 1)

Análisis de los Estados Financieros y Presupuesto Nacional

Si los especialistas contables latinoamericanos dedicaran parte de su valioso tiempo y experiencia profesional, a analizar con detenimiento y sin pasiones políticas los Estados Financieros del sector empresarial y el Presupuesto Anual de cada país deudor retroactivo a los años setenta, se sorprenderán de lo que hallen al final del túnel y se jalarán los cabellos por no haberse dado cuenta antes y con ello haber podido alertar al mundo deudor y evitarles daños  mayores en sus economías, pues lo que hubiesen detectado, estaría siendo la causa que origina la crisis financiera en nuestra región.

Esto es, habrían descubierto la raíz que causa el mal en las finanzas públicas y privadas en nuestros países, habrían hallado en el sistema financiero interno y en el sistema tributario local, un “virus” que se convierte en inflacionario. Pues al monto del préstamo original se le indexan los intereses + los cargos por moras, y crean un nuevo capital (a), como condición para solicitar otro préstamo (b). Como no hay dinero para pagar ni a) ni b) entonces se refinancia y se suma (a) + (b) incluyendo los intereses + cargos por mora y se convierte en un nuevo capital (c), como condición para solicitar otro nuevo préstamo (d), y así sucesivamente, estas “condicionadas” formas de financiar nuevos préstamos, atados a anteriores préstamos impagos, debilitan los estados Financieros a través de la contabilidad, enredan las finanzas y la tributación, insolventan al sector empresarial y causan menores ingresos al erario público, que originan las permanentes moratorias en los países deudores latinoamericanos, y que retraen su economía desde los años setenta a la actualidad.

Contablemente en los Estados de Pérdidas y Ganancias del sector empresarial, siempre han existido los Gastos de Venta, los Gastos de Administración y los Gastos Financieros, sin embargo existe un detalle que aparentemente no lo han analizado con detenimiento los especialistas y es con relación a los gastos financieros (gastos bancarios), pues antes de los años setenta los gastos bancarios nunca llegaron a ser montos materiales o cantidades importantes que preocuparan al sector empresarial. Cuando el suscrito laboró por esos años y cómo auditor interno analizaba los Estados Financieros de las transnacionales Montecatini SpA (FERTISA) y Unilever (IPSA), estos montos no llegaban a representar ni el 0.5% del total de los ingresos brutos del Estado de Pérdidas y Ganancias de estas compañías Italiana y Holanda-Británica respectivamente.

Sin embargo y desde los años setenta, son estos mismos gastos financieros y/o bancarios incrementados con penalidades contra el dinero prestado que al no pagarse en el tiempo previsto, se absorben sin ningún rubor ni miramiento alguno, los ingresos y utilidades del sector empresarial de cada país deudor.

Otro si digo; antes de los años setenta, las Obligaciones sobre Impuestos por Pagar ni siquiera se le mencionaba, pues no tenían incidencia alguna en los resultados del Ejercicio Económico. Pero lo malo para el sector empresarial desde los años setenta, es que son estos pagos sobre los Impuestos, que se absorben sin reparo alguno los ingresos mensuales (impuestos sobre las ventas) y anuales (impuestos sobre la renta) de sus contribuyentes. Y son precisamente estas onerosas erogaciones de dinero, tanto el bancario como el tributario, los causales de la crisis financiera en Latinoamérica desde los años setenta a la fecha, con negativos efectos que causaron y siguen causando a su deteriorada economía.

La quiebra financiera del sector empresarial a través de la contabilidad ¿Es causante de la crisis financiera en Latinoamérica?

En la actualidad este virus inflacionario habita concomitante dentro de la contabilidad del sector empresarial y debiera ser erradicado inmediatamente de los registros contables, pues debilita los Estados Financieros en forma permanente y está tan enquistado en la contabilidad, que frustran la participación de cualquier experiencia profesional especializada al tratar de equilibrarla financieramente. De allí que la vida operativa y financiera del sector empresarial y del país prestatario en Latinoamérica,  tengan mucha similitud con los pacientes en sala de cuidados intensivos de los hospitales con tubos por todo el cuerpo, pues sus acreedores tratan de alargarle la vida útil a sus deudores refinanciado y difiriendo para el futuro casi todas sus obligaciones por pagar del presente.

Solo lo mantienen con vida durante el Ejercicio Económico del año en ciernes, para succionarle el efectivo de su Caja-Bancos en caso del sector empresarial ó las divisas del  Banco Central (en caso de países) y luego el próximo año igual y así sucesiva y permanentemente debilitan las arcas financieras del deudor y con ello, agravan el futuro económico, social y político del “paciente” país prestatario.

Y su secuela negativa es conocida en la región: primero logran insolventar los Estados Financieros del deudor y luego, sus acreedores solicitan la quiebra contable a fin de resarcirse de sus acreencias. Corolario: a mayor quiebra de empresas, menor número de contribuyentes y menor es la recaudación para el erario público y sin más opción, los países prestatarios se declaran en moratoria como lo han venido haciendo desde los años setenta a la actualidad.

PRINCIPIO DE CAUSALIDAD: RELACION CAUSA Y EFECTO, EN DONDE

FMI (causa)  DEUDA EXTERNA (efecto)

Si lo analizamos detenidamente, aquí se estaría dando el Principio de Causalidad: todo efecto tiene una causa, axioma fundamental del pensamiento humano que tiene que ver con el origen de alguna cosa, en donde la Deuda Externa pareciera ser el efecto de una causa promovida por el FMI y que habrá que tenerse en cuenta en el futuro cuando se diriman responsabilidades, toda vez que a partir de los setenta aparece el virus contable, que causa la crisis financiera y que a la vez acarrea la recesión económica y salen debilitando sus frágiles gobiernos democráticos en Latinoamérica.

Y la deuda latinoamericana infectada por el “virus inflacionario” crece sin límite alguno: 1960 una prudente y manejable deuda de 5.8 mil millones de dólares, en 1974 ascendió a inmanejables 36.5 mil millones de dólares y a fines del 2004 la Cepal nos recuerda que la deuda externa de la región ya suman 762.5 mil millones de dólares. Y éste dinero no es que haya ingresado a las arcas de los países deudores, sino que es originado por los altos intereses y penalidades por no pago a tiempo y según analistas, este elevado monto de deuda en un futuro cercano tendría viso de impagable. Pero ¿Cómo lo llamaríamos en el 2015 cuándo venza el plazo fijado por la ONU para terminar con la pobreza extrema en la región, sin haber erradicado este virus inflacionario?

ANTIVIRUS: Aporte profesional en beneficio de la humanidad.

Contabilidad Vs. Deuda Externa

Como contador-auditor y ciudadano del mundo, deseo poner en conocimiento de los gobernantes de los países industrializados y organismos financieros internacionales que dirigen el mundo económico a través de las finanzas, y a los gobernantes de los países deudores cuyas finanzas han dañado sus economías, que se ha descubierto un mecanismo contable-financiero que aplicado dentro del sistema financiero internacional y en mutuo acuerdo entre las partes involucradas; éste, corrige ipso facto la deuda externa de los países deudores sin perjudicar a sus acreedores.

La tesis demuestra que desde el punto de vista contable, la corrección de la deuda externa es viable y de rápida solución, sin perjudicar a los organismos financieros internacionales quienes se resarcirían al final de todas sus acreencias, ni a los países industrializados, quienes paradójicamente saldrían con una aureola de solidarios ante el mundo deudor. También los países deudores se beneficiarían, pero la Tesis es digna y les exige compromisos formales a sus gobernantes ante la ONU, a fin de recompensar las décadas perdidas a sus agraviados connacionales y realizar en el futuro las obras que se dejaron de hacer.

La tesis se basa en el antiguo axioma contable, que en mi época de estudiante secundario no tenía forma de evitar leer el pequeño letrero colgado en la pared de mi aula en el Instituto Nacional de Comercio # 17 de la G.U.E. Ricardo Palma del Distrito de Surquillo en Lima: “No hay deudor sin acreedor ni acreedor sin deudor”. Este axioma aplicado a través de operaciones contables, resulta más simple que compleja para corregir de inmediato la deuda externa y todo pareciera indicar que los especialistas contables no se hubieran dado cuenta de ello.

Sin embargo los economistas hace años lo vienen manifestando aunque circunscrito a tópicos económicos. Por ejemplo el Británico John Maynard Keynes decía que la recesión de un País lo lleva a importar menos y eso daña a sus vecinos exportadores, refiriéndose a los superávit y déficit de la Balanza Comercial. Sin embargo quien mas se acerca a criterios contables dentro del marco del comercio y finanzas internacionales, es  el Premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz quien en su libro El malestar en la Globalización respecto del país que importa mas de lo que exporta (déficit comercial), dice que en contraparte otro país debe de estar exportando más de lo que importa (superávit comercial) y añade: “Una regla inquebrantable de la contabilidad internacional, es que la suma de todos los déficits del mundo debe igualar a la suma de todos los superávit”.

Este inteligente razonamiento de Joseph Stiglitz reforzó el mío, respecto a que estas transacciones comerciales sobre importación y exportación en el mundo, tienen el mismo tratamiento operacional en lo que a registro contable y finanzas internacionales se refiere, pues donde hay un deudor hay un acreedor y donde hay un acreedor hay un deudor, por tanto el viejo axioma contable se cumple inexorable respecto a que: todas las deudas externas de los países en vías de desarrollo; es igual, a la suma de todas las acreencias de los organismos financieros internacionales y países industrializados.

La suma de toda la deuda externa tercermundista, es igual ¿A la suma de todos los saldos acreedores de los organismos financieros internacionales y países industrializados?

Mi razonamiento (contable) está basado en el tratamiento de la partida doble (Debe y  Haber), cuyo autor es el fraile italiano Luca Pacioli, quien en su libro Summa (1494) escribió el “Tratado sobre Escrituración por Partidas Dobles” donde da a conocer uno de los mas importantes criterios de registro contable que toda la historia de la humanidad haya conocido y que de aplicarse el mecanismo contable-financiero sugerido en mi tesis y basado en éste criterio, podría cambiar para bien el comportamiento humano en el presente milenio.

Precisamente el resultado de este registro  contable del Debe y el Haber, me hizo esbozar la idea de que es viable sanear contablemente la deuda externa de los países deudores versus las acreencias de los organismos financieros internacionales y países industrializados, pues al convenir corregir montos acordados entre las partes involucradas, estas cantidades no solo se corregirían en una de las partes (Cuentas del Debe) sino que automáticamente también corregiría la contraparte (Cuentas del Haber).

La tesis aplica Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados que en los años setenta estudié en la Pontificia Universidad Católica del Perú y que actualmente son regidos por las actuales Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), que incluyen las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) y que con sus interpretaciones, son emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad-IASB (siglas en inglés), con sede en Londres, organismo independiente establecido para promulgar normas contables de aplicación a nivel mundial.

Aplicación del ajuste contable-financiero, cómo mecanismo de solución a la deuda externa.

Recuerdo cuando iniciaba mis estudios primarios en Huamachuco, provincia localizada al norte de Perú, era muy común insultarse entre los pequeños condiscípulos, siendo una de las mas ofensivas la expresión “eres un cero a la izquierda” para significar que el agraviado no era bueno para nada. Sin embargo éste concepto puede variar para siempre, si caemos en cuenta el valor inmensurable que puede tener este “cero” a la izquierda si es tratado contablemente. “Este bienaventurado Cero originará en el Pasivo de los deudores una gran Reserva de Solidaridad y en el Activo de los acreedores un gran Fondo de Solidaridad, cuyo tecnicismo contable-financiero incluyendo algunas sugerencias, le adjunto” dice uno de los fragmentos de la carta que le dirigí al entonces Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, señor Michael Camdesus adjuntándole mi tesis.

El aporte de la tesis radica en haber descubierto contablemente un “antivirus” que inyectado a la misma hora, día y año tanto en el interior del sistema  contable de los organismos financieros internacionales, como de los países acreedores  y de los países deudores, a través de sencillos asientos contables, se lograría desinflar en forma deductiva e integral, y por su efecto retrospectivo, todo el sistema financiero internacional y a la vez, todo el sistema financiero interno y el sistema tributario de cada uno de  los países deudores, incluyendo su sector empresarial (Anexo 2).

La tesis propone ajustar las Cuentas por Cobrar y las Cuentas por Pagar tanto de los Estados Financieros de estos organismos financieros como del sector empresarial del país prestatario,  así como de las Partidas por cobrar y Partidas por Pagar de los Presupuestos de cada una de las naciones acreedoras y deudoras

La tesis al momento de aplicarse, no toca el dinero en efectivo que hubiera en Caja ni el que hubiera en el Banco, ni hace variar el Activo Fijo ni el Capital ni el Resultado del Ejercicio Económico empresarial (Anexo 3) y/o Presupuesto Anual de los países que intervienen, pues se mantienen invariables al momento de crearse la Reserva de Solidaridad y el Fondo de Solidaridad. El aporte de la Tesis radica en cómo aplicarlo y sugerir los usos y destino de la Reserva  y Fondo creados contablemente.

ONU: Tratado Internacional sobre la Reserva de Solidaridad y el Fondo de Solidaridad

Tanto la Reserva de Solidaridad como el Fondo de Solidaridad son cuentas contables que se crean luego de la aplicación del Ajuste contable-financiero (Antivirus) propuesta por la Teoría del Cero y que sugiere corregir las finanzas internacionales en forma justa y equitativa entre los deudores y acreedores. La Reserva de Solidaridad es una cuenta de Pasivo correspondiente al Deudor y el Fondo de Solidaridad es una cuenta de Activo que corresponde al Acreedor y son cuentas contablemente recíprocas.

También se recomienda que la Reserva de Solidaridad y el Fondo de Solidaridad tengan una presentación  contable de acuerdo a lo estipulado en la Norma Internacional de Contabilidad (NIC # 37) que considera a estas provisiones como Activos Contingentes y Pasivos Contingentes respectivamente, definiéndolas como “obligaciones posibles, surgida a raíz de sucesos pasados, cuya existencia ha de ser confirmada sólo por la ocurrencia, o en su caso por la no ocurrencia, de uno o mas eventos inciertos en el futuro, y que no están enteramente bajo el control de la empresa” al que habría que añadir ahora: ni países.

La puesta en práctica a nivel internacional de estas cuentas contables de la Reserva de Solidaridad y el Fondo de Solidaridad son viables, siempre y cuando la Tesis tenga un trato de política internacional a nivel de las Naciones Unidas, cuyo Secretario General previa reunión con los Presidentes y Primeros Ministros de los países involucrados tanto acreedores como deudores, así como los organismos financieros internacionales encabezados por el Fondo Monetario Internacional, tendrían la obligación moral de resolver el modus operandi respecto a la aplicación del Ajuste Contable-Financiero propuesto en la Teoría del Cero, así como los porcentajes que fijarían los montos de la Reserva de Solidaridad y del Fondo de Solidaridad, reglamentando los usos y destinos de estos montos.

El tema no lo desconoce el Secretario General de las Naciones Unidas señor Kofi Annan, quien el 24 de Octubre de 1999 a través de la prensa mundial, y a propósito de los 54 años de la ONU, solicitó a los ciudadanos del mundo ayudar a nuestros lideres  aportando ideas que coadyuven a mejorar nuestra vida y la de nuestros hijos y yo le tomé la palabra señor Secretario General y en mi próximo artículo disertaré con la venia del Director de nuestra Revista Institucional, sobre el Ajuste Contable-Financiero propuesto por la Tesis que bien puede ser la alternativa de solución a la deuda externa que andan buscando nuestros líderes, y lograr con ello una de las metas de las Naciones Unidas: erradicar la pobreza extrema y hambre antes del 2015.

Aplicando el Ajuste Contable (antivirus), y corregir el Virus Financiero que desde los años setenta fermenta el endeudamiento interno y externo latinoamericano.

Anexos

2 Responses to “DEUDA EXTERNA: ¿COMO SANEARLA?”
  1. RAUL ACEVEDO

    Felicitaciones por este articulo tan bien investigado y elaborado, yo tengo la tesis de que si podemos pagar la deudad y que si pagamos la deuda externa nuestras economias van a mejorar ostensiblemente y nuestras monedas se fortaleceran, pero cual es la formula? pienso que es tan sencilla que no la vemos, la formula es paguemos. quedemos en ceros utilicemos las reservas internacionales que tenemos. me gustaria seguir en contacto con usted para encontrar la formula y tomar accion.

  2. Abraham A. Gavidia

    Gracias señor Acevedo por su interés en el tema de como sanear la deuda externa. ¿cuál es la fórmula? como usted lo dice y está en lo cierto, es muy simple (contablemente) lo difícil está en la voluntad de los acreedoras querer hacerlo realidad. Por ello propongo a las Naciones Unidas como institución válida para aplicar la tesis que corrige la deuda externa sin perjudicar a los acreedores y beneficiando al sistema financiero internacional saneando las finanzas mundiales. El deudor quedaría comprometido ante sus ciudadanos a recuperarles las décadas perdidas en los aspectos económico y social.
    Abraham A. Gavidia