Dueños de autos desesperados rompen la ley. ¡Ni lo intentes!

Las empresas de seguro y los departamentos de policía de todo el país han notado una tendencia preocupante: personas con problemas financieros están abandonando, escondiendo, quemando y coordinando el robo de sus vehículos para no tener que seguir pagando las cuotas y cobrar el dinero del seguro. No sólo es peligroso intentar hacer algo semejante, sino que es ilegal y también te puede costar miles de dólares.

Los “give ups” no son un problema nuevo

La industria de seguros llama “give ups” a estos casos en que el dueño trata de deshacerse del vehículo. La otra vez que se vio un incremento en los “give ups” fue cuando el precio de un galón de gasolina superó los $3. Muchos dueños de Sport Utility Vehicles (SUVs) que andaban pocas millas por galón eran los responsables. Es interesante porque según los investigadores de estos casos, la gran mayoría de los “give ups” son cometidos por personas que nunca han cometido un delito. Son personas que están en aprietos por la recesión y la crisis financiera y están buscando una salida a la deuda que tienen con el vehículo.

Muchas veces las opciones tradicionales (vender el auto o entregárselo a la financiera) aun generan miles de dólares en pérdidas o deudas para el consumidor porque el auto vale menos que el saldo del préstamo. El dueño sigue siendo responsable por esta diferencia. Tampoco es fácil refinanciar a un préstamo con términos favorables porque el respaldo para el préstamo (el auto) no tiene suficiente valor para servir de garantía para un nuevo préstamo. Frustrados y desesperados, los dueños planifican y ejecutan los “give ups”.

No es casualidad que los casos de “give ups” son más altos en aquellas ciudades con tasas altas de desempleo y ejecución hipotecaria.

Quién paga por los “give ups” y las consecuencias para ti

Muchas personas tienen la idea de que las empresas de seguro son los que pagan por esto y piensan “mejor que paguen ellos que tienen dinero a que pague yo”. Pero no es así. El dinero que pagan las empresas de seguro por este fraude lo recuperan de los consumidores subiendo las tarifas que pagamos en el seguro de auto. Así que todos pagamos por este delito.

Si te encuentran culpable de cometer este tipo de fraude, las consecuencias son severas. Primero, tienes que devolverle el dinero a la empresa de seguro y pagarles cualquier gasto incurrido relacionado al caso. También puedes ir a la cárcel. Realmente no vale la pena.