La diferencia entre valor y precio

by Mike Periu on 3 May 2010

in Economía

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“¿Cuánto vale?” es una pregunta que muchos hacemos cuando vamos a una tienda y vemos algo que nos gusta.

Pero lo que realmente estamos preguntando es “¿cuánto cuesta?” porque lo que queremos saber es el precio.

Valor y precio son dos palabras que muchas veces se intercambian pero tienen sentidos muy diferentes. El valor se refiere al beneficio que uno recibe de algo. El precio se refiere a cuánto cuesta comprarlo.

En un mundo perfecto, el precio de algo siempre reflejaría su valor para el comprador, pero casi nunca es así. Muchas personas solo se fijan en el precio de algo y en base a eso toman la decisión de comprar. En realidad tienes que fijarte también en el valor. Si ese valor (el beneficio para nosotros) es mayor al precio, es una buena compra. Pero si no, no es una buena compra, no importa el precio.

Por eso antes de comprar cualquier cosa, tenemos que tener claro cuál es el beneficio personal de tenerlo.  Por ejemplo, si una tienda ofrece a precio rebajado un juego de cazuelas que normalmente tienen un precio de $400 en solo $100, cualquiera diría que es una ganga y se debe comprar inmediatamente. Pero si ya tienes tres juegos de cazuelas en casa y solo usas uno, entonces realmente no tiene valor para ti tener un juego más. Comprar el juego, aunque sea a un descuento del 75% como doy en este ejemplo, sería botar el dinero. Es mejor usar esos $100 para algo que realmente te va a beneficiar. Este concepto se puede aplicar a todo, incluso a cosas más importantes que las cazuelas.

Al momento de contratar a un profesional, ya sea un contador, abogado de inmigración o asesor financiero, los que realmente son expertos y conocen su campo por lo general cobran un precio que muchos consideran alto. Pero si el resultado de esa asesoría es que tomas decisiones correctas que evitan problemas con el IRS, o puedes permanecer en el país o evitas un error financiero que te puede costar muchos miles de dólares, el valor que recibiste a cambio de lo que pagaste justifica el precio.

Pero si solo te fijas en el precio y optas por un consejero que ofrece un precio muy bajo pero no conoce su campo, las malas decisiones que tomes (porque te dieron malos consejos) pueden salirte realmente caras y a veces no se pueden corregir.

Esto no quiere decir que los que cobran un precio alto siempre son buenos o verdaderos expertos sino que tienes que ver mas allá de solamente el costo para saber si vale la pena o no.

Esta forma de pensar –comparar siempre el precio y el valor antes de gastar dinero– es una característica que comparten las personas que han hecho grandes fortunas.

Comienza hoy mismo a usarla y veras cómo tu forma de gastar dinero cambia.

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{ 2 comments… read them below or add one }

Juanjo September 16, 2011 at 9:09 pm

Me ha gustado mucho esta reflexión (además real como la vida misma).

Sólo pongo una objeción al tema. A veces es complicado tasar el valor de algo. NO se puede pensar siempre en términos del momento presente. Esto, sobre todo, es aplicable a alimentos de consumo pero muy larga duración en oferta.

Tengo atún en conserva en casa de sobra: 30 latas. Consumo 3 a la semana, tengo para 10 semanas sin comprar. Ahora sale una oferta donde la misma lata cuesta 1/3 del precio de origen. ¿ Compro o no ? Es complejo. En principio diríamos: NO, no compres porque tienes atún de sobra. La cuestión no es tan sencilla pues es un producto de larga fecha de caducidad (5 años al menos) y de consumo frecuente. En el presente no lo necesito pero en un futuro no muy lejano puede hacerme falta. Seguramente cuando lo necesite habrá vuelto a su precio original (o no, no se sabe pero es probable). Si me espero, ahorro ahora en comprar más atún pero en 11 semanas necesitaré comprar y compraré casi seguro al precio de siempre. Si compro más ahora a 1/3 del precio original, podría comprar para otras 10 semanas por 1/3 del precio que compro normalmente. La fecha de caducidad, como he dicho no es problema y dado que el consumo es lento pero constante, en este caso sí vale la pena la compra de la oferta.

Sólo pongo un pero a lo del atún: tener liquidez suficiente para afrontar los gastos actuales y de las 10 semanas subsiguientes. Es decir, si no tengo liquidez y por hacer acopio de más atún (aunque sea a 1/3 del precio original), luego no voy a tener dinero para otras cosas perentorias, voy a tener que tirar de tarjeta, préstamos y pagar intereses, entonces NO me interesa ninguna oferta de algo que tengo, en un futuro inmediato, de sobra.

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Juanjo September 16, 2011 at 9:11 pm

Doy por hecho en el ejemplo que tengo espacio en casa para almacenar toda la oferta de dicho producto de larga duración.

Lo del atún sería aplicable al vino por ejemplo: una bebida que si se toma a diario (en cantidades moderadas) con las comidas/cenas, es rentable comprarlo si lo podemos pagar, su duración no es infinita pero a poco que su calidad sea mediana, tiene varios años de durabilidad…

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