Origen de la deuda externa en América Latina: parte II

Los Contadores no podríamos plantear en la región una solución a la deuda externa, si previamente no analizamos sus causas y motivos, pero para llegar a su origen hay que recordar espinosos acontecimientos políticos y sociales que en la historia de Latinoamérica crea tensión. Pero no olvidemos que como profesionales y en la búsqueda de una solución contable al problema del endeudamiento externo, su secuencia historial nos sirve para precisar datos y lograr con ello un razonamiento consecuente.

En mi opinión, la responsabilidad de la deuda externa en los últimos cuarenta años debe ser compartida, entre los gobiernos militares que la originan y la dejan inmanejable a la entrega del poder, y los gobiernos civiles que al no saber manejarla la agravaron y según analistas en la materia, tienen visos de impagable.

Gobiernos militares:

Dejo a los politólogos que nos recuerden cual fue el motivo político que desencadenó los golpes de Estado por parte de los militares en nuestra región, pero es bueno recordar que antes que tomen el poder, en Latinoamérica y por años había una estabilidad económica y con justa razón era considerada la región de clase media en el mundo. En 1960 la deuda externa llegaba a una cifra manejable de 5.8 mil millones de dólares.

Pero en pleno gobierno militar aparece por aquel entonces un novedoso producto en el mercado financiero: un dólar barato (estudiaba en la Universidad Católica del Perú y causaba hilaridad la forma tan extraña de ofrecer crédito, además ningún país estaba en apuros financieros). Estos préstamos lo promocionaban a nivel internacional los organismos financieros, quienes ofrecían el dólar a los gobernantes de la militarizada región como un nuevo producto: préstamos fáciles, a un interés relativamente bajo y plus añadido: interés de tasa fija.

Por aquella época la región gobernada por militares de manera extraña y sincronizada se arma, quizás por los rumores mal intencionados de que así lo está haciendo el país vecino. La prueba de la mala intención es que nunca hubo una guerra en la región y lo único cierto, es que había que devolver el préstamo adquirido. A la vez, el material bélico que es una adquisición que no produce, comenzó acarrear gastos por mantenimiento.

Luego los acreedores sorprenden a la región incrementando la tasa de interés pues unilateralmente deciden cambiar el interés fijo y barato pactado con cada país, por un tipo de interés variable y de acuerdo a lo que fije el mercado financiero en el futuro

Los gobiernos militares deciden entregar el poder a la civilidad. Al hacerlo gradualmente y previas elecciones, van dejando en la región una deuda externa de 36.5 mil millones de dólares que ya en 1974, los analistas internacionales lo reportaban como inmanejables.

Gobiernos civiles:

La civilidad en la región va recibiendo la transferencia del poder y salvo raras excepciones, denuncian la inmanejable deuda Pública que los gobiernos militares le están endosando. En Perú el ministro de Economía y Finanzas lo llamó “el embalse”.

El interés y la mora:

Establecidos en el poder, los gobernantes civiles aceptan nuevas medidas del sistema financiero internacional respecto al interés, por incumplir pagos en las fechas establecidas (la Mora) que penaliza de manera gravosa no solo a la deuda sino al mismo país deudor, y como en la región hace décadas que no somos puntuales en nuestros pagos, los organismos financieros internacionales nos clasifican como país de riesgo, que terminan finalmente castigando al prestatario con tasas de interés tan altas, que acaban en permanentes y reiterativas moratorias por parte del país deudor.

Pero lo inconcebible en las negociaciones es haber aceptado como condición para recibir “dinero fresco” añadirle a éste, la antigua deuda acumulada (incluida el interés y la mora) y a este nuevo monto recién le aplicaban las nuevas tasas. Si observamos están gravando interés sobre interés con mora y todo incluido. A la siguiente renegociación aplicaban el mismo procedimiento y allí están los resultados: deuda externa exponencial que avergonzarían al mismo Descartes.

Luego aceptan nuevas condiciones del FMI para los préstamos futuros que solo servían para pagar deudas atrasados y que el acreedor denominó préstamos estructurales para recuperar su capital + intereses + Mora y no para hacer obras como carreteras, puentes, hospitales etc. como era antes.

El impuesto y la mora:

Paralelamente los gobiernos de la región a fin de pagar la deuda externa aprueban al alza nuevas tasas tributarias, previamente aprobadas por el Congreso de la República y debidamente sugeridos en la Carta de Intención por sus acreedores. Además incluyen penalidades tan altas y rigurosas por no pagar los impuestos en las fechas previstas, que finalmente logran un resultado ilógico al insolventar a su sector empresarial: reducen el empleo, reducen los ingresos al erario y como consecuencia, la economía se retrae.

30 años después la CEPAL nos recuerda que a fines del 2004 la deuda externa en la región ya sumaba 762.5 mil millones de dólares. Obsérvese que subió más de 20 veces y analistas entendidos vaticinan que este elevado monto tiene visos de impagable y es responsable de impedir el despegue económico de nuestra región.

Artículo de referencia:

Exposición de Teoría Contable como solución a la Crisis Financiera: parte I

No Responses to “Origen de la deuda externa en América Latina: parte II”