Después de 100 años operando como empresa, General Motors –que por un tiempo fue la empresa privada más grande del mundo– hoy por la mañana se declara en bancarrota. Al hacerlo, General Motors está admitiendo que no puede cumplir con las obligaciones financieras que tiene con sus acreedores. Las cifras confirman esta situación. La empresa cerró el año pasado con $91 mil millones en activos y con $176.4 mil millones en pasivos, una diferencia que supera los $85 mil millones. Desde 2004, General Motors ha perdido más de $88 mil millones y seguía perdiendo dinero hasta el día de hoy en cada vehículo que vendía.
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El motivo por el cual una empresa se declara en bancarrota es muy parecido a cuando una persona lo hace: no tiene suficiente dinero para cumplir con sus gastos y deudas y busca alivio. También es un procedimiento legal. Un juez toma el caso y decide el futuro de la empresa. En este caso, la empresa está solicitando una “reestructuración”. Esto quiere decir que Chrysler no quiere cerrar sus puertas; sino que lo que quiere es que sus acreedores acepten pagos parciales por el dinero que Chrysler les debe porque no puede pagarlo todo. SI lo aceptan, entonces la empresa sale del procedimiento de bancarrota y puede seguir operando.
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